AMLO frente a las víctimas de la violencia Johan Gordillo García

AMLO frente a las víctimas de la violencia

AMLO frente a las víctimas de la violencia

Apuntes a partir de la Caminata por la verdad, la paz y la justicia

Ante la masacre que sufrió la familia LeBarón en noviembre de 2019, Javier Sicilia convocó a volver a “congregarse para sentar al poder” y obligarlo a implementar “una verdadera política de verdad, justicia y paz”. Al cabo de unos días, el poeta criticó la fallida estrategia de seguridad del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y anunció que volvería a caminar hasta Palacio Nacional para exigirle retomar la agenda de justicia transicional que se comprometió a adoptar, como presidente electo, el 14 de septiembre de 2018.

Con el paso de los días, Sicilia reprochó la actitud de AMLO ante la Caminata por la verdad, la justicia y la paz. “Me da flojera”, es un “show”, son “adversarios conservadores” que hacen “exabruptos” y “tengo que cuidar la investidura” fueron algunas de las expresiones que el presidente utilizó desde que se enteró de la convocatoria hasta que la caminata llegó al Zócalo capitalino. Sus palabras son lamentables, por decir lo menos, pero no sorprendentes. Este talante hacia las víctimas de la violencia, y en particular hacia Sicilia como un líder del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD), quedó en evidencia desde hace más de ocho años.

Antecedentes

Como puede recordarse, el MPJD se formó en 2011 tras el asesinato de Juan Francisco Sicilia, hijo de 24 años del poeta. Entre múltiples encuentros públicos, marchas, actos de memoria y otras acciones directas no violentas, el MPJD realizó tres caravanas en el territorio nacional con el objetivo de visibilizar las decenas de miles de historias de dolor ocultas por el discurso oficial durante el sexenio de Felipe Calderón, y una más en Estados Unidos para exigir asumir las políticas adecuadas ante la responsabilidad que el país vecino tenía frente a la violencia en México. De igual forma, el MPJD sostuvo dos diálogos públicos sin precedentes con el jefe del Ejecutivo y otro con integrantes del Congreso de la Unión, confrontándolos por sus responsabilidades en la “guerra” contra el crimen organizado.

Estas acciones, de abierta oposición a las políticas del gobierno federal ocupado entonces por el Partido Acción Nacional (PAN), despertaron simpatías en AMLO, aspirante a la presidencia postulado por una coalición liderada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD). De tal forma, ante la necesidad de atraer votos para las elecciones de 2012, AMLO ofreció a Sicilia y Julián LeBarón candidaturas al Senado de la República (Nieto, 2012). Ambos rechazaron el ofrecimiento.

Comenzaron así las campañas electorales y el MPJD anunció una serie de diálogos con quienes aspiraban a la presidencia, pero Sicilia optó por invitar a la ciudadanía a votar en blanco como un gesto de dignidad, como un sufragio moral frente a la corrupción de la partidocracia. En cualquier caso, el día en que se realizó el “Diálogo por la paz”, Sicilia reprochó que mientras las víctimas no habían recibido “un gramo de justicia ni de reparación a sus daños, mientras la marcha macabra de los señores de la muerte avanza en los territorios gobernados por sus partidos y los desaparecidos, los desmembrados, los descabezados y los levantados aumentan, […] ustedes [la candidata y los candidatos] […] gastan en campañas millonarias […]. Para ustedes, por lo tanto, no existen la emergencia nacional ni las miles de zonas tomadas por el crimen organizado ni los funcionarios de sus partidos coludidos con él ni el problema de la guerra” (Sicilia, 2016: 473-474).

Dirigiéndose ya al candidato de la izquierda,[1] Sicilia advirtió que, para mucha gente, él significaba “la intolerancia, la sordera, la confrontación […], el resentimiento político, la revancha sin matices […], el mesianismo y la incapacidad autocrítica para señalar y castigar las corrupciones de muchos miembros de su partido”. Después, por parte de una organización campesina ecologista, habló Coral Alarcón, acompañada de Victoria Bautista Bueno –hijas, respectivamente, de Eva Alarcón Ortiz y Marcial Bautista Valle, activistas del MPJD desaparecidos desde diciembre de 2011. Alarcón se lamentó por la situación de Guerrero, donde “las personas en las que ponemos nuestra seguridad son las mismas que nos roban la paz: los policías del estado que gobierna su partido”. En seguida, María Ignacia González increpó entre lágrimas al candidato para cuestionarle qué haría para solucionar los casos de las personas desaparecidas y asesinadas, como sus hijos Andrés y Braulio.

AMLO declaró su respeto a las personas presentes, pero se dirigió personalmente a Sicilia: “Javier, a mí no me pueden meter en el mismo costal; no es soberbia, es que yo me formé de otra manera. No soy político mentiroso, corrupto […]. Desde hace más de 20 años defiendo derechos humanos […]. No soy autoritario, no soy mesiánico, no soy nada de eso que tú mencionas y que han utilizado en mi contra los que […] dominan en este país […]. Y yo aprovecho este momento para convocar a todos a participar y luchar por un cambio de régimen, y no veo otra vía que la electoral, la vía pacífica”. El candidato de la izquierda partidista también condenó como inaceptable “que descalifiquemos todo y que digamos no hay opciones, no hay alternativas, todos son iguales […]. No votar, lo digo con mucho respeto […], es apostar a mantener al régimen caduco”.

A nombre del MPJD, Raúl Romero Gallardo comunicó a AMLO que quizá no se podía cuestionar su honorabilidad, “pero le recordamos que usted no gobernará solo […], que necesita […] limpiar las filas de sus partidos […]. No es cierto solamente que con el voto se transforme; también con la movilización social en las calles estamos intentando cambiar este país. Le recuerdo que […] las víctimas eran simples daños colaterales que no estaban en la agenda de ningún partido político […], no eran objeto de sus discursos; hoy lo son, porque este movimiento lo ha puesto en el centro de su debate”.

AMLO dijo estar de acuerdo con el MPJD “porque todo lo que proponen es justicia y eso es lo que buscamos […]. Este problema se originó por la falta de oportunidades de trabajo, por cerrarle las puertas a los jóvenes […] y por la corrupción imperante […]. ¿En el corto plazo qué? Quisieran que yo les respondiera que no me va a temblar la mano […], no. Lo primero que se tiene que hacer es atender las causas. ¿Cuál es nuestra propuesta? Incorporar a los jóvenes; ir casa por casa […] incorporando a los jóvenes al trabajo, al estudio […]. Tiene que combatirse a fondo la corrupción […]; mi propuesta es que me acompañe en el gabinete gente honesta […]. Pero insisto, hay que participar”.

Para concluir, volvió a hablar Sicilia. El poeta recordó al candidato que no se trataba de un asunto personal, sino de “un asunto de Estado y con las partidocracias […]. Todos los partidos tienen aquí responsabilidades graves, aquí no hay buenos y malos […]. Usted no reconoce nuestra participación realmente. Nosotros no solamente somos gente de buen corazón, sino una manifestación de la resistencia social a la barbarie que su partido y los otros partidos de la plataforma que lo impulsa han ignorado”.

La izquierda partidista perdió la elección presidencial del 2012, pero Morena no tardó en obtener su registro como partido político. La administración de Enrique Peña Nieto fue más violenta que la de su antecesor y, en 2018, AMLO volvió a ser candidato. Ante la necesidad de asegurarse votantes una vez más, el líder de Morena subió una fotografía a su cuenta de Twitter en la que hacía un gesto de abrazo y la acompañó con un “saludo” al MPJD por su séptimo aniversario: “nosotros hablamos de perdón, pero jamás de impunidad ni de olvido. Pronto tocará a víctimas sobrevivientes y a deudos indicarnos la ruta para la reconciliación”. Hubo un nuevo diálogo con los candidatos presidenciales y, en su tercera competencia por el gobierno federal, AMLO resultó ganador.

Relaciones con el gobierno de AMLO

En esas circunstancias, el presidente electo se comprometió el 14 de septiembre de 2018 a adoptar una agenda de justicia transicional propuesta por diversas organizaciones sociales y presentada por familiares de víctimas de la violencia. Tras un año de gobierno, los resultados de la estrategia de seguridad –capturada en la frase “abrazos, no balazos”– estuvieron lejos de ser halagadores. A pesar de que la Caminata por la verdad, la justicia y la paz pretendía exigir a AMLO retomar esa agenda que aceptó impulsar como un camino para la pacificación del país, el presidente rechazó reunirse con sus convocantes y, como se mencionó al inicio del texto, descertificó (McAdam, Tarrow y Tilly, 2001) la legitimidad de sus participantes, repertorios y demandas.

Las personas líderes de un movimiento social tienen una importancia crítica dado que, entre otras cosas, inspiran compromiso, organizan la participación y negocian las posibles alianzas (Morris y Staggenborg, 2004). Argumentos similares pueden aplicarse a los partidos políticos, caso en el que Michels (1962) identifica cómo las y los seguidores de un personaje con capacidad de liderazgo le otorgan capacidad de acción en su representación. A su vez, el análisis relacional de los movimientos sociales permite entender mejor sus dinámicas de cooperación, competencia y conflicto, pero, dada la complejidad de estos fenómenos, su observación sólo es posible mediante una selección temática de interacciones (Rucht, 2004). Tal razón justifica la comprensión del distanciamiento entre el movimiento de víctimas de la violencia y el actual gobierno de México a partir de los desencuentros que Sicilia y AMLO han tenido.

Ahora, es fundamental tratar de explicar esta complicada relación. Desde mi perspectiva, hay dos factores útiles para entenderla: la tradición clientelista de los partidos de izquierda en México y la probada ineficacia de los gobiernos provenientes de estos partidos para atender la inseguridad.

Desde su formación, el PRD desarrolló su relación con organizaciones sociales en torno al reparto de puestos de dirección y de elección popular (Alonso, 2015). Esta configuración dio lugar al establecimiento de relaciones clientelares y de patronazgo que intercambiaban movilizaciones de apoyo por tratos privilegiados e impidieron la formación de una cultura política democrática (Cadena-Roa y López Leyva, 2013; Haber, 2013). Tal clientelismo no es tan sencillamente aplicable para las víctimas ni sus organizaciones colectivas. Como señalé antes, AMLO ofreció a Sicilia y a LeBarón participar políticamente en 2012 mediante candidaturas del PRD, pero ambos lo rechazaron. Garantizar el acceso grupal a recursos desde el gobierno puede ser una forma efectiva de cooptación colectiva; sin embargo, no hay forma de garantizar el acceso a la justicia, a la verdad ni a la reparación integral del daño, mucho menos se puede establecer un compromiso para la presentación con vida de personas desaparecidas. En ese sentido, desde una lógica clientelar partidista, poco se puede ofrecer a las víctimas. Así, los familiares de personas desaparecidas –y asesinadas– representan la emergencia de una sociedad civil organizada que se aleja de las formas tradicionales de hacer política en México, de las ideologías, sindicatos o partidos políticos (Robledo, 2017).

En cuanto al segundo factor, los gobiernos emanados de partidos de izquierda no han sido más eficientes que los de derecha para combatir la inseguridad, procurar justicia y atender a las víctimas del crimen. En Michoacán, el gobierno de Leonel Godoy (2008-2012) no tuvo éxito en combatir la violencia y entró en confrontación abierta con el gobierno federal; en la misma entidad, Silvano Aureoles (2015-2021) se ha congratulado públicamente de la represión contra estudiantes normalistas (Redacción AN, 2017). En Guerrero, Zeferino Torreblanca (2005-2011) recibió constantes denuncias por violaciones a los derechos humanos y el PRD prefirió no pronunciarse al respecto (Cadena-Roa y López Leyva, 2013: 35); también en ese estado, durante la administración de Ángel Aguirre (2011-2015) hubo un recrudecimiento de la violencia cuyo caso más evidente fue el de los ataques del 26 y 27 de septiembre a normalistas de Ayotzinapa en Iguala. En Morelos, el gobierno de Graco Ramírez (2012-2018) inhumó ilegalmente cientos de cuerpos humanos en las fosas de Tetelcingo y Jojutla (CNDH, 2016). Respecto al primer gobierno federal de Morena, es ilustrativo que 2018 registró, según datos del INEGI, 36,685 asesinatos, cifra superior a la de cualquier año de las dos administraciones anteriores.

En consideración de todo lo anterior, es fundamental recordar al presidente López Obrador y a sus simpatizantes que las alianzas no deben idealizarse como uniones libres de complicación, sino como el acercamiento entre actores que desean apoyarse y cooperar de manera cercana, pero también conservar su autonomía (Rucht, 2004). Ya lo dijo Sicilia: no se está en contra del presidente, sino contra la violencia, contra la impunidad, contra el horror y la mentira; “quien diga lo contrario violenta y malversa la palabra”.

Referencias

Alonso, Jorge (2015). “Partidos opositores de izquierda y organizaciones de la sociedad civil”, en Jorge Cadena-Roa (coord.), Las organizaciones civiles mexicanas hoy, México, CEIICH-UNAM, pp. 215-250.

Cadena-Roa, Jorge y Miguel López Leyva (2013). “Introducción: consideraciones sobre un partido que puede ser democrático, de izquierda y enraizado en la sociedad”, en Jorge Cadena-Roa y Miguel López Leyva (comps.), El PRD: orígenes, itinerario, retos, México, UNAM-IIS-CEIICH-Ficticia Editorial, pp. 21-40.

CNDH (2016). Recomendación 48/2016 Sobre el caso de la violación al Derecho de Acceso a la Justicia en la modalidad de inadecuada procuración de justicia y la violación al Derecho a la Verdad, relacionado con la irregular inhumación de 119 cadáveres en la comunidad de Tetelcingo, Municipio de Cuautla, Morelos.

Gil Olmos, José (2012, 31 de marzo). “Desoídos, ¡seguimos hasta la madre!”, Proceso, http://www.proceso.com.mx/302891/desoidos-seguimos-hasta-la-madre

Haber, Paul (2013). “Las relaciones entre movimientos sociales y partidos políticos en México”, en Jorge Cadena-Roa y Miguel López Leyva (comps.), El PRD: orígenes, itinerario, retos, México, UNAM-IIS-CEIICH-Ficticia Editorial, pp. 41-58.

McAdam, Doug, Sidney Tarrow y Charles Tilly (2001). Dynamics of Contention, Cambridge, Cambridge University Press.

Michels, Robert (1962). Political Parties, Nueva York, Collier.

Morris, Aldon y Suzanne Staggenborg (2004). “Leadership in Social Movements”, en David Snow, Sarah Soule y Hanspeter Kriesi, The Blackwell Companion to Social Movements, Oxford, Blackwell Publishing, pp. 171-196.

Nieto, Francisco (2012, 14 de enero). “AMLO pidió a Sicilia contender por cargo”, El Universal, http://archivo.eluniversal.com.mx/nacion/192895.html

Redacción AN (2017, 14 de junio). “Espero que normalistas aprendan lección tras garrotiza: Silvano Aureoles (Video)”, http://aristeguinoticias.com/1406/mexico/espero-que-normalistas-aprendan-leccion-tras-garrotiza-silvano-aureoles-video/

Robledo, Carolina (2017). Drama social y política del duelo. Las desapariciones de la guerra contra las drogas en Tijuana, Ciudad de México, El Colegio de México.

Rucht, Dieter (2004). “Movement Allies, Adversaries, and Third Parties”, en David Snow, Sarah Soule y Hanspeter Kriesi, The Blackwell Companion to Social Movements, Oxford, Blackwell Publishing, pp. 197-216.

Sicilia, Javier (2016). El Deshabitado, Ciudad de México, Proceso-Grijalbo.

[1] Extraigo las siguientes citas entrecomilladas del video que registró la reunión entre el MPJD y AMLO, disponible en https://www.youtube.com/watch?v=dtjNEVbP5VE. Para facilitar la lectura, omito las referencias al minuto y segundo en que se pronuncian.

Johan Gordillo García

Maestro en Ciencia Política por El Colegio de México. Ganador del Premio Adrián Lajous Martínez 2015, que otorga la institución a las mejores tesis de licenciatura, maestría y doctorado, por la tesis Ley General de Víctimas, un resultado político del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad. Entre sus líneas de investigación están la acción colectiva, movimientos sociales, derechos humanos, cultura política y participación ciudadana.

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