Menos lazos naranjas y más voluntad política para declarar la alerta de género Diana Silva Londoño

día internacional de la eliminación de la violencia en contra de las mujeres

El pasado 25 de noviembre calles, plazas y edificios se tiñeron de naranja y algunas personas portaron un lazo del mismo color para asistir a las miles de charlas y eventos conmemorativos del día internacional de la eliminación de la violencia en contra de las mujeres.

Con el propósito de evitar la banalización de esta fecha, conviene recordar que tiene su origen en los acuerdos alcanzados por parte de las participantes en el primer encuentro feminista Latinoamericano y del Caribe celebrado en Bogotá en 1981. Su propósito consistía en visibilizar la violencia contra las mujeres, recordando el brutal asesinato de las hermanas Mirabal en 1960. Posteriormente, es aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en diciembre de 1999 a petición de República Dominicana con el apoyo de 60 países.

 

25 de noviembre nada que celebrar

 

Más que un día de celebración, es un momento para evidenciar que lejos de erradicarse la violencia en contra de las mujeres parece agravarse en todo el continente. En nuestro país, según datos del INEGI cada día fueron asesinadas 7 mujeres entre 2013 y 2014 y 4.7 de cada 10 mujeres mayores de 15 años han sido agredidas por su actual o última pareja.[1] Por ello, la ONU ha declarado que México se encuentra dentro de los 20 peores países para ser mujer en el mundo.[2]

Hoy como sucede desde hace más de tres décadas, son los movimientos feministas y de mujeres que desde distintas geografías y orientaciones políticas, se han manifestado para repudiar la violencia y exigir justicia y verdad frente a la impunidad prevaleciente. Desde una amplia diversidad de estrategias desplegadas en una multiplicidad de espacios que van de la calle a los espacios institucionales, han buscado revertir esta situación visibilizando la violencia pública y privada en contra de las mujeres.

 

Alerta de violencia de género

 

Sin agotar la diversidad de expresiones y propuestas feministas, la vía legislativa ha sido una de las estrategias para encarar esta situación. En México se han tenido importantes avances en tanto que se han formulado leyes de “segunda generación” que han dejado en un segundo plano el concepto de violencia “intrafamiliar”, como ocurre desde 2007 con la Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (LGAMVLV).[3]

Como uno de los mecanismos gubernamentales más innovadores, esta ley propone las declaratorias de Alerta de Violencia de Género (AVG) como una medida de emergencia para “enfrentar y erradicar la violencia feminicida en un territorio determinado, ya sea ejercida por individuos o por la propia comunidad.”[4] Es una medida diseñada para facilitar la colaboración entre los tres niveles de gobierno para implementar acciones de política pública que garanticen la seguridad de las mujeres.

El proceso para evaluar si procede o no la AVG, declararla e implementarla involucra a varios actores sociales. Entre ellos, las organizaciones de la sociedad civil, la academia, los gobiernos estatales y las instancias federales. Las OSC son quienes pueden solicitarla, la academia participa en la elaboración del informe sobre los casos y emite recomendaciones, el gobierno estatal brinda la información necesaria y las instancias federales, particularmente la Secretaria de Gobernación, acompañan todo el proceso y es de quienes depende la efectividad del mecanismo.

Antes de la reforma a la ley en 2013, para declarar la AVG era necesario que sus promotores enviaran la solicitud correspondiente al Sistema Nacional para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, presidido por la Secretaría de Gobernación y conformado por las secretarías de Desarrollo Social, Secretaría de Seguridad Pública, de Desarrollo Territorial y Urbano, Salud, Educación Pública, Trabajo y Previsión Social, la Procuraduría General de la República, el Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES), el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia y las titulares de los 32 institutos de las mujeres estatales. Allí la decisión sobre la procedencia de la AVG se validaba por votación, pero nunca resultaron a favor porque prevalecieron las alianzas para evitarlas. En parte porque se considera más un castigo que un mecanismo para realizar intervenciones emergentes a favor de la vida de las mujeres.

Con la reforma de 2013, el método para aprobar la AVG se modifica. Ya no es el Sistema Nacional para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia el que decide sino un grupo de trabajo conformado por dos académicas locales, dos nacionales, un representante de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), del INMUJERES, de la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (CONAVIM) y uno del Instituto de las Mujeres de la entidad bajo estudio.

 

Declaratorias de Alerta de Violencia de Género y la solicitud en Veracruz

 

Las modificaciones introducidas por la reforma a la ley en lo concerniente a las modificaciones en el procedimiento para la aprobación de la alerta de género, ha posibilitado su aprobación de manera reciente en dos entidades federativas. El pasado 29 de julio en 11 municipios del Estado de México y el 10 de agosto en 10 municipios de Morelos. Fue negada en Guanajuato pese a que fue presentada al menos tres veces por Las Libres, la última en 2014 y se encuentra en proceso de revisión en Baja California, Colima, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Sonora y Veracruz.

En este último, organizaciones feministas y de derechos humanos han señalado que en lo que va de 2015 se han producido 93 feminicidios y 156 desapariciones de mujeres y niñas, cifras que han aumentado en comparación con lo ocurrido en 2014.[5] Es por ello que, desde el pasado 9 de septiembre, diez organizaciones sociales solicitaron la alerta de género a la Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia en contra de las Mujeres: Agrupación de Derechos Humanos Xochitépetl, Colectivo Akelarre, Colectivo Feminista de Xalapa, Equifonía Colectivo por la Ciudadanía, Autonomía y Libertad de las Mujeres, Integración, Lucha y Transformación, Kalli Luz Marina, Red Unidos por los Derechos Humanos y Salud y Género.[6]

En rueda de prensa puntualizaron que “El 2 por ciento de las víctimas falleció por envenenamiento, el 6 por ciento por ahogamiento, el 9 por ciento por estrangulamiento, el 12 por ciento por arma blanca o punzocortante, el 14 por ciento por arma de fuego y el 17 por ciento por golpes.”[7]

El 15 de septiembre la CONAVIM convocó la creación del grupo interdisciplinario para examinar la incidencia de feminicidios y otro tipo de violencias hacia las mujeres en el Estado. Frente a esta solicitud, las autoridades estatales han rechazado que sea necesaria la declaratoria de alerta de violencia de género. El gobernador del estado Javier Duarte ha declarado que Veracruz es la segunda entidad a nivel nacional que cuenta con legislación en la materia, con lo cual no cree procedente la declaratoria de AVG.[8]

Si bien hasta el momento no hay una resolución por parte de la Secretaría de Gobernación es necesario desnaturalizar y dejar de minimizar la violencia que viven las niñas y mujeres y mostrar voluntad política para erradicar la impunidad que rodea a estos terribles delitos. Declarar la alerta de género será un modo para hacer los ajustes necesarios en las políticas públicas, mejorar los sistemas de información, diseñar e implementar políticas públicas que atiendan a la transversalidad del género como un componente fundamental de las políticas sociales.

Mientras tanto me pregunto, ¿cuántas muertas y desaparecidas más hacen falta para que las alertas de violencia de género sean emitidas a tiempo y no estén sujetas a negociación política?

 

Notas

 

[1] Cruz, Juan Carlos “Fueron Asesinadas siete mujeres al día en 2013 y 2014”. Nacional. Revista Proceso. Consultado en http://www.proceso.com.mx/?p=421486 23 de noviembre de 2015.
[2] “Women in Mexico rally against rampant domestic violence”. Alzazeera. Consultado en
http://www.aljazeera.com/news/2015/07/women-mexico-rally-rampant-domestic-violence-150721065741156.html 21 de julio de 2015.
[3] OEA. Comunicado de prensa C-341/14. “Contra la violencia de género: Algunas luces, muchas sombra”. Disponible en
http://www.oas.org/es/centro_noticias/comunicado_prensa.asp?sCodigo=C-341/15 23 de noviembre de 2015
[4] Artículo 22 Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.
[5] Avc Noticias. “En Veracruz cada mes asesinan a 8 mujeres y desaparecen 13”. Disponible en http://www.avcnoticias.com.mx/resumen.php?idnota=216475 24 de noviembre de 2015.
[6] Villa Itzel. “ONGs piden alerta de género en Veracruz ante aumento en feminicidios”. El Financiero. Disponible en http://www.elfinanciero.com.mx/nacional/ong-s-piden-alerta-de-genero-en-veracruz-ante-aumento-en-feminicios.html 11 de septiembre de 2015.
[7] Emeequis. “Organizaciones civiles piden declarar la alerta de género en Veracruz”. Disponible en
http://www.m-x.com.mx/2015-09-10/organizaciones-civiles-piden-declarar-la-alerta-de-genero-en-veracruz/ 10 de septiembre de 2015.
[8] Marí Carlos. “Desaira Javier Duarte alerta de género”. Reforma. Estados. Disponible en
http://www.reforma.com/aplicacioneslibre/preacceso/articulo/default.aspx?id=690260&urlredirect=http://www.reforma.com/aplicaciones/articulo/default.aspx?id=690260 9 de noviembre de 2015.

Diana Silva Londoño

Doctora en Ciencia Social con especialidad en Sociología por El Colegio de México, Maestra en Ciencias Sociales por la FLACSO-México, Licenciada en Economía de la Pontificia Universidad Javeriana. Sus intereses de investigación se ubican en el cruce entre la sociología urbana y la sociología política. Ha trabajado temáticas clásicas de la sociología como la informalidad urbana en América Latina, específicamente sus relaciones con el sistema político-institucional y los procesos de territorialización. Recientemente ha ampliado sus intereses de investigación hacia la comprensión de los procesos de violencia y miedo generalizado que se producen en las ciudades y el modo en que la sociedad se organiza para hacerle frente mediante una amplia diversidad de iniciativas que van desde la acción política hasta acciones en la vida cotidiana. Ha publicado ampliamente sobre los temas de sus especialidad. En colaboración con María Luisa Tarrés y Laura Montes de Oca coordinó el libro Arenas de conflicto y experiencias colectivas. Horizontes utópicos y dominación (México: COLMEX, 2014).

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